
Rafael Ramírez, ministro venezolano de Petróleo entre 2002 y 2013 bajo el mandato del fallecido presidente Hugo Chávez, considera factible triplicar la producción petrolera hasta unos 3 millones de barriles al día, siempre que se haga de forma "gradual" y se respete la legalidad vigente en el país caribeño.
"Toda esa historia de que Venezuela habría que rehacerla… no es verdad", asegura el expresidente de la petrolera estatal PDVSA entre 2004 y 2013, en una entrevista telefónica con EFE desde Roma.
Ramírez vive en Italia bajo protección estatal para evitar su extradición a Venezuela, donde está acusado desde 2018 de presunta malversación de fondos. Tras la reciente agresión militar de EE.UU. contra Venezuela, la captura de Nicolás Maduro y los planes de Donald Trump para explotar el petróleo del país, existe incertidumbre sobre si se podrá reactivar un sector muy deteriorado en los últimos años por la mala gestión local y las sanciones estadounidenses.
Con una "capacidad de dirección técnica adecuada", junto con empresas mixtas y "una PDVSA distinta", es decir, no politizada, el exministro chavista confía en la recuperación de la industria petrolera venezolana.
Ramírez recuerda que hasta 2013 había en el país 31 empresas internacionales trabajando en proyectos clave del sector.
"Algunas empresas se han ido, tanto las europeas que decidieron no trabajar más y se marcharon en 2018", recuerda.
"Pero hay actores internacionales, hay contratos firmados, aprobados por la Asamblea Nacional desde 2007, y existe una base jurídica y técnica para poder trabajar si hubiera un interés verdadero en levantar nuestra producción", asegura Ramírez.
El ex ministro exiliado afirma que, un siglo después de que empresas multinacionales, sobre todo de EE.UU. y del Reino Unido, hicieran "lo que querían en el país", está claro que "lo importante para los países petroleros es alcanzar la sostenibilidad de la industria".
"No se puede cambiar de un manotazo un proceso de cien años en la industria petrolera. Se puede hacer por la fuerza, por la coyuntura, pero no se sostiene", asegura el experto, considerado durante años el hombre más influyente de la industria petrolera venezolana.
Ramírez, de 62 años, recordó que con la nacionalización de la industria petrolera venezolana en 1976 y la creación de PDVSA se "compensó a las compañías transnacionales por sus activos, que nunca fueron confiscados, sino nacionalizados".
El país sudamericano cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del planeta, unos 303.000 millones de barriles, el 17 % del total, concentradas en su mayor parte en la Faja del Orinoco, al sureste de Caracas.
Estas reservas, superiores a las de Arabia Saudí y otras potencias petroleras, requieren tecnologías avanzadas y grandes inversiones para ser explotadas.
La Faja "alberga 12.000 pozos perforados, de los cuales 3.200 están operativos y tienen una producción actual de 600.000 barriles diarios", precisa el exministro.
El resto de los pozos produce menos porque carece de alguna herramienta, una bomba o trabajos de subsuelo, pero se trata de cuestiones que pueden subsanarse "muy fácilmente", asegura.
En ese sentido, Ramírez resta importancia a las estimaciones de analistas sobre los elevados costes que requeriría reconstruir las deterioradas instalaciones petrolíferas del país.
Inversiones de entre 8.000 y 9.000 millones de dólares anuales durante más de una década "no son una cosa extraordinaria", asegura.
Todas las petroleras invierten más o menos esa cantidad en la exploración y el desarrollo de nuevos yacimientos, destaca Ramírez.
De hecho, recuerda que durante el mandato de Chávez, entre 1999 y 2013, PDVSA contaba con un presupuesto de unos 40.000 millones de dólares anuales, de los cuales al menos 12.000 millones se destinaban a la exploración y al desarrollo de campos petrolíferos.
El país producía entonces unos 3 millones de barriles diarios, tres veces más que los entre 800.000 y 1.000.000 de barriles diarios que extrae actualmente.
"Eso se podría hacer estableciendo un fondo manejado por los venezolanos que les permita vender el petróleo y elaborar un plan intensivo para recuperar primero la Faja", asegura Ramírez.
Además, allí no sería necesario explorar ni buscar nuevos pozos porque "ya existe un estudio completo de yacimientos integrados", concluye.
Viena / Caracas / EFE


