
La voz de los presos políticos venezolanos no ha sido escuchada lo suficiente. En realidad, nunca será suficiente. Esos testimonios deben estar muy presentes ahora y en el momento de alcanzar el restablecimiento de la democracia para no olvidar las dimensiones del costo humano de la lucha. “Manual para volver”, el documental que produce y presenta La Gran Aldea, se inscribe en esa intención: sigamos adelante, pero no olvidemos.
“Manual para volver” –en el canal de YouTube de La Gran Aldea desde el domingo 14 de junio a las 8 pm- es un documento audiovisual sobrio, sin estridencias, capaz de sacudir profundamente por la claridad de su planteamiento y por las verdades que allí se exponen sobre un país que ha pasado más de dos décadas sometido a la demolición sostenida de sus bases democráticas, de los pilares que sostienen al mundo occidental en materia de derechos humanos, justicia y libertades.
“Usted no puede poner a legislar sobre libertad a quien piensa como carcelero”, es una frase cuyo eco permanece resonando por todo lo que concentra, por todo lo que explica acerca de lo ocurrido en Venezuela. La dice, a propósito de la breve Ley de Amnistía, el abogado Joel García, incansable defensor de los derechos de los ciudadanos víctimas de un Estado que instrumentalizó el sistema de justicia para perseguir, aplastar e intentar callar a la disidencia política.
Un Estado carcelero en el que todavía hay una cantidad inexcusable de venezolanos detenidos y encerrados en condiciones deplorables por voluntad del régimen que se empeña en mantenerse enquistado en Miraflores. Un Estado carcelero que solo por la presión estadounidense ha accedido a liberar, a cuentagotas, a personas que nunca debieron estar presas.
“Manual para volver” recoge las voces de Dignora Hernández, Jesús Armas, Carlos Julio Rojas, María Oropeza y Freddy Superlano. Cinco ciudadanos que desde la organización política y civil participan en el loable empeño de propiciar el regreso de la democracia a Venezuela y vivieron el horror de ser encarcelados de forma arbitraria por esa maquinaria que no tolera el cuestionamiento. Cinco luchadores que un día –como castigo ejemplarizante- fueron calificados de terroristas por promover y defender el voto.
El documental acierta en sus recursos. No son solo testimonios directos y reflexivos, también ubica en el contexto con una curaduría de momentos muy descriptivos de ese gran elemento desencadenante que fue la elección presidencial de 2024 y el fraude cometido para reelegir a la fuerza a un mandatario que llegó a ufanarse de “tener” a más de 2 mil personas apresadas en el marco de la represión luego del 28 de julio de ese año.
“Máximo castigo”, pidió el entonces mandatario. Y sus palabras fueron órdenes.


