lunes
, 14 de septiembre de 2026
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La escuela herida: reubicaciones, doble turno y reconstrucción marcan el regreso a clases (+Fotos)

septiembre 14, 2026
Hay muchas escuelas afectadas por los sismos de junio que necesitan ser rehabilitadas / Fotos: Luna Perdomo

Regresar a clases tras el doble terremoto del pasado 24 de junio no será igual para todos. Mientras cientos de instituciones se preparan para recibir a sus alumnos como de costumbre, unas permanecen en obras de reconstrucción y otras colapsaron totalmente.

El Ministerio de Educación asegura que ningún niño o adolescente se quedará fuera del sistema y, para solventar la emergencia, plantea reubicaciones, rezonificaciones y dobles turnos en algunas sedes que se encuentran en buen estado; pero garantizar un cupo no necesariamente significa recuperar las condiciones de escolaridad que los estudiantes tenían antes de la catástrofe.

El liceo público Augusto Pi Suñer, ubicado en El Junquito, es un ejemplo. El plantel atiende a unos 1.200 estudiantes y permanece en proceso de reparación ante las graves afectaciones que dejaron los temblores de magnitudes 7,2 y 7,5. Los trabajos incluyen refuerzo de columnas, perforaciones para pilotajes, demolición de paredes para su posterior levantamiento y construcción de nuevos elementos estructurales. Lo cierto es que el plantel no estará listo para el inicio del nuevo año escolar.

Durante la jornada de inscripción realizada la semana previa al comienzo de clases, los estudiantes fueron registrados administrativamente en una escuela pública cercana.

Por medio de un comunicado enviado a las familias a través de WhatsApp, el Pi Suñer informó que durante las inscripciones se les comunicaría «oportunamente» cómo se desarrollaría la atención estudiantil mientras se concreta la entrega de la sede, para la que aún no hay fecha, así como «el lugar al que deberán asistir los estudiantes y el horario correspondiente».

Pero la modalidad de atención será distinta a la que tenían antes del terremoto. A los padres se les informó que cada sección recibirá clases presenciales un solo día a la semana, de 1:00 p.m. a 6:00 p.m., jornada en la que se verán todas las materias. El resto de la semana, los estudiantes deberán cumplir asignaciones desde sus casas de forma virtual.

Raúl Yemiñame, presidente de Sitravargas, cree necesario que algunas instituciones contemplen una planificación diferente, sobre todos los liceos. «Se puedan hacer muchas evaluaciones a distancia», pero desestima esa metodología para los alumnos de primaria porque explica que los niños más pequeños requieren una atención diferente.

Yemiñame también coincide en que algunos planteles dicten clases menos días a la semana en horario completo, «pero no por unas dos horas al día», que es la solución que plantea la directiva del Pi Suñer a sus estudiantes.

La presidenta de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), Carmen Teresa Márquez, no considera factible la opción de clases a distancia u online por el racionamiento eléctrico. «Creo que eso sería alguna alternativa para el primer lapso mientras se arregla un poco más la situación, pero no hay luz para hacer un plan de clases online«, sostiene.

El nuevo año escolar tampoco tiene todavía una fecha de inicio para los alumnos del Pi Suñer. Al momento de la inscripción, el plantel continuaba atendiendo a quienes tenían materias pendientes y las familias fueron informadas que posteriormente se les notificará cuándo comenzarán las actividades en el nuevo espacio.

Yemiñame también coincide en que algunos planteles dicten clases menos días a la semana en horario completo, «pero no por unas dos horas al día», que es la solución que plantea la directiva del Pi Suñer a sus estudiantes.

La presidenta de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), Carmen Teresa Márquez, no considera factible la opción de clases a distancia u online por el racionamiento eléctrico. «Creo que eso sería alguna alternativa para el primer lapso mientras se arregla un poco más la situación, pero no hay luz para hacer un plan de clases online«, sostiene.

El nuevo año escolar tampoco tiene todavía una fecha de inicio para los alumnos del Pi Suñer. Al momento de la inscripción, el plantel continuaba atendiendo a quienes tenían materias pendientes y las familias fueron informadas que posteriormente se les notificará cuándo comenzarán las actividades en el nuevo espacio.

900 escuelas con daños

El diagnóstico presentado por el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, muestra la magnitud del problema. De acuerdo con el balance oficial, unas 900 escuelas del país sufrieron daños menores. Durante una entrevista con Román Lozinski, Rodríguez afirmó que la mayoría está siendo reparada, no presenta riesgos estructurales y estaría lista para recibir a los estudiantes el 14 de septiembre.

Por otra parte, Rodríguez enfatizó que otras requieren intervenciones mayores. 87 planteles quedaron con daños estructurales. «Esos daños estructurales significan que pudiera recuperarse, pero que no van a estar listas para el 14 (de septiembre)», explica.

A estas instituciones se suman 11 escuelas que colapsaron. Tres de ellas son públicas y las otras ocho pertenecen al sector privado o subvencionado.

Fausto Romeo Monte, director general de Consenso Educativo, difiere del ministro respecto a la cantidad de instituciones afectadas. Según sus inspecciones, son «13 planteles educativos afectados entre Caracas y La Guaira. Colapsadas con entre 70% y 80% realmente destruido», dijo a TalCual vía telefónica.

Con respecto a la infraestructura escolar, la presidenta de la Federación Venezolana de Maestros afirma que «gran parte de las instituciones educativas del país no están en condiciones de albergar a la población estudiantil ni a los trabajadores. La falta de pronunciamiento y de un plan de evaluación y reconstrucción deja a las comunidades en total indefensión».

Agrega que «la mayoría de los centros escolares del país carecen de servicios básicos indispensables: agua potable, electricidad, saneamiento y sufren la falta estructural de mantenimiento preventivo y correctivo».

En ese sentido, Márquez exigió «una evaluación técnica urgente e integral de la planta física escolar por parte de los organismos de gestión de riesgo antes de autorizar el ingreso a las instituciones afectadas» para garantizar que no está comprometida la seguridad física de estudiantes, docentes y el personal administrativo.

El liceo privado Alcázar, ubicado en la avenida Fuerzas Armadas de Caracas, fue marcado con etiqueta roja por tener el techo colapsado y varias aulas de clase afectadas. Aún está rodeado de escombros, cuenta Mariluz Echeverría, representante de un adolescente llamado Juan Pablo, que debería comenzará el segundo año en ese plantel.

«Hace dos semanas me comuniqué con el director, Alfredo Solórzano, y me dijo que él está acomodando el liceo con pocos recursos y que no ha tenido ayuda gubernamental», detalla Echeverría.

Ni ella ni los demás representantes conocen cuándo serán las inscripciones y si los alumnos podrán retomar el nuevo año escolar en esa sede o dónde.

Echeverría manifiesta preocupación ante la ausencia de información sobre el regreso a clases y afirma que su hijo está muy afectado emocionalmente porque «no se siente seguro ni en su casa ni en el liceo». El edificio donde residen también resultó severamente afectado por el doblete sísmico.

Adicionalmente, el ministro de Educación informó que 50 escuelas continúan funcionando de manera provisional como campamentos transitorios para las familias damnificadas: «Estos espacios están siendo desocupados de forma progresiva antes del inicio del año escolar», afirmó.

El profesor José Javier Salas, coordinador de proyectos especiales de la escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello, opina que «la familia es el principal interesado en la reubicación de los alumnos para que continúen sus estudios». Comenta además que la disminución de la matrícula para este nuevo año escolar puede ser «muy poca», ya que incluso en refugios se debería garantizar «algún formato de atención escolar».

Ante la posibilidad de que las familias hayan extraviado sus documentos entre los escombros, el ministro aseguró que los estudiantes deben ser inscritos y posteriormente se regularizará su situación. «A esos niños yo les tengo que garantizar la escolaridad, independientemente de que no sean de escuelas públicas».

«Esa, tal vez, es la tarea más importante en este momento, que ningún niño se quede sin cupo escolar», aseveró Héctor Rodríguez.

Dobles turnos

Ante la imposibilidad de retomar las clases en los espacios habituales, el Ministerio de Educación y las propias instituciones buscaron alternativas para trasladar a los estudiantes a otros planteles, preferiblemente cercanos a las zonas donde viven. Una de las respuestas planteadas por el Ministerio es abrir dobles turnos en sedes públicas con buena infraestructura.

El gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, asegura que un total de 239 planteles están listos para el inicio del año escolar 2026-2027 en la entidad, que fue las más afectada por los terremotos. «A partir del lunes, vamos a tener en condiciones extraordinarias, rehabilitadas, un total de 239 instituciones educativas en La Guaira».

«Este tema de rezonificaciones es un tema nacional», sostiene el ministro Rodríguez y recuerda que hubo familias que, tras los terremotos, cambiaron de lugar de residencia, incluso hacia otros estados, como Nueva Esparta y Yaracuy, o hacia Caracas desde La Guaira.

«Una escuela que funciona en la mañana, le vamos a abrir el turno de la tarde para inmediatamente duplicar la capacidad de recepción», anunció el ministro, quien también adelantó que espacios de instituciones públicas podrán estar a la orden de instituciones privadas para facilitar el inicio de las actividades mientras se recuperan sus sedes.

Romeo coincide con esta respuesta de dobles turnos y reubicación de estudiantes. «Una alternativa es poner en la mañana primaria y en la tarde bachillerato», explica.

El también director de Consenso Educativo sostiene que las instituciones también pueden compartir sus espacios mientras avanzan las reparaciones. «A todos se les garantiza su regreso a clases. Bien sea por reubicación, porque el mismo plantel, las mismas escuelas están buscando alternativas provisionales».

Fausto Romeo pone como ejemplo el colegio Iberoamericano, ubicado en El Junquito, que colapsó totalmente, pero consiguió un espacio a unos 50 metros de su sede original. El local fue acondicionado, pintado y reparado y la institución recuperó parte del mobiliario para retomar las actividades escolares.

El liceo Augusto Pi Suñer operaba con doble turno antes de los terremotos. Su reconstrucción está en marcha. En la sede trabajan unos 85 obreros, quienes también fueron afectados por los terremotos y recibieron prioridad para garantizarles una fuente de ingresos.

La recuperación total de este plantel está dividida en ocho etapas. Para el momento de la visita de este medio, realizada durante la primera semana de septiembre, los trabajadores avanzaban en la cuarta fase. La nueva sede contará con nuevas tuberías, ventanas, puertas, sistemas eléctricos, de plomería y con nuevos espacios como un auditorio.

Volver a clases seguros

Para Fausto Romeo, una de las prioridades del regreso a clases es garantizar la seguridad de estudiantes, personal docente y administrativo, así como la tranquilidad de padres y representantes.

El experto en temas de educación explica que la seguridad no debe limitarse a la revisión de las estructuras y enfatiza que las escuelas necesitan protocolos para responder a distintos tipos de emergencias. «El Ministerio de Educación ya a esta altura debería estar sacando un manual de líneas gruesas», dice.

A su juicio, este documento debe servir como base para que cada institución desarrolle su propio plan frente a terremotos, incendios, fugas de gas, lluvias, deslizamientos de tierra y otras emergencias.

En este sentido, el Ministerio anunció jornadas de formación para los docentes. También se incorporarán contenidos relacionados con educación sísmica y simulacros al calendario escolar.

La Federación Venezolana de Maestros desconoce si se está creando un plan para que los docentes sepan cómo manejarse en las instituciones ante diferentes emergencias. «No conocemos de eso, pero hemos hablado que deben haber programas, sobre todo en la parte emocional en las escuelas», señala Carmen Teresa Márquez.

Romeo destaca que, con el inicio del nuevo año escolar tras los terremotos, los docentes tendrán un papel importante, de la mano con los representantes, para identificar posibles señales de afectación emocional en los alumnos y determinar si es necesaria la intervención de especialistas como psicólogos.

La organización Cecodap también puntualiza que el acompañamiento psicoemocional a la comunidad educativa es un elemento clave. «La respuesta no puede limitarse a reparar daños materiales. Se requiere una estrategia sostenida que integre salud mental, protección de la niñez, pedagogía de emergencia, educación para la gestión del riesgo, protocolos de evacuación y acompañamiento específico a quienes sostienen cotidianamente el funcionamiento escolar».

Caracas / Luna Perdomo / Constanza Cegarra / TalCual

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