
Habitantes de sectores cercanos al bingo Platinum, ubicado en el municipio José Antonio Sotillo, aseveraron que luego de su demolición en las estructuras deterioradas que allí continuaban, vieron en él una oportunidad para generar ingresos en este tiempo de pandemia, luego que las llamadas chatarreras hicieran su reaparición comprando hierro.
Tal es el caso del señor Juan Laya de, 68 años de edad, vecino de la zona. “Empecé a buscar hierro en las ruinas del bingo, después de que el personal de construcción de la alcaldía derrumbó las pocas paredes que quedaban, ya que por mi casa compran el kilo de hierro en 10 mil bolívares y esto es una gran ayuda para mí ahora que quedé desempleado”.
Asegura que escuchar a sus nietos pedir comida le parte el corazón y por la pandemia no ha encontrado otro trabajo.
Con 30 kilos de hierro hago el día, afirmo Carlos Parada habitante de Puerto La Cruz. “Con el dinero que obtengo por vender hierro compro medio kilo de arroz y cuatro huevos, ya en la tarde solventamos con lo que se consiga”. Puntualizó que esta es la nueva vida del venezolano “comemos lo que se repare en el día”.

Puerto La Cruz / Jesús Bravo (Pasante)


