
Habitantes de la parroquia Santa Rosa, en el municipio Freites del estado Anzoátegui, denuncian que en la población reina el caos debido a la circulación de motorizados en horas de la madrugada y el incumplimiento del horario de los expendios de licores, todos los fines de semana, sin que ninguna autoridad u organismo policial tome acciones para restablecer el orden público.
Los vecinos, quienes prefirieron omitir sus nombres, hicieron un llamado urgente a los jefes de la Policía del estado Anzoátegui (Polianzoátegui) y de la Policía Municipal de Freites (Polifreites) para que hagan cumplir el decreto estadal 131 de la gobernación de Anzoátegui que restringe el tránsito y circulación de motocicletas por calles y vías públicas en el horario comprendido entre las 9:00 de la noche y las 5:00 de la mañana.
"Aquí nadie duerme los fines de semana. Desde el viernes en la noche comienzan a pasar los motorizados y el escándalo termina cuando está saliendo el sol. Los negocios que venden licor tampoco cumplen su horario y amanecen abiertos. Hay peleas, gritos, menores de edad, música a alto volumen y no se ve ni un policía que haga algo para evitar eso. Tanto los motorizados como los dueños de las licorerías son abusadores y nadie mueve un dedo para hacer cumplir ese decreto. Estamos cansados de esto", dijo un vecino.
Los afectados señalan que aunque hay funcionarios de Polianzoátegui y de Polifreites en sus respectivos comandos, ningún uniformado detiene el desorden en la calle.
"En pleno casco central están los dos comandos y a dos cuadras, en el cruce de la calle Sucre con Freites, se concentran los motorizados y se forma el desorden de viernes a domingo, pero no se acerca ni un policía para hacer cumplir la ley. Ese decreto de la gobernación aquí es un chiste. No respetan nada y no podemos ir a discutir con borrachos. Si la policía no hace nada qué podemos hacer nosotros. Le hacemos un llamado al gobernador Luis Marcano, a los directores de la policía. Hagan algo, por favor, no nos dejen solos con este problema", dijo un octogenario que vive en el pueblo.
Santa Rosa / Danela Luces


