
La crisis hídrica provocada por la avería del sistema Turimiquire transformó la rutina de miles de familias en Cumaná, capital del estado Sucre, donde almacenar agua, recorrer largas distancias y depender de camiones cisterna pasó a formar parte del día a día.
Abrir el grifo y encontrar agua dejó de ser una acción cotidiana para miles de familias desde el pasado 25 de febrero, cuando una falla en el túnel de trasvase del sistema Turimiquire interrumpió el suministro hacia el municipio Sucre y otras jurisdicciones del estado.
Cinco meses después, la crisis continúa marcando la vida de los sucrenses, quienes han tenido que modificar por completo sus rutinas para conseguir un recurso indispensable.
Aunque las autoridades desplegaron mecanismos de contingencia como camiones cisterna y puntos de abastecimiento, para muchos ciudadanos el acceso al agua sigue representando un desafío diario.
Zuleima Castillo, residente de la comunidad de Mundo Nuevo, municipio Sucre, aseguró que la escasez ha convertido tareas tan básicas como cocinar, lavar o mantener limpio el hogar en un verdadero reto.
“Estamos viviendo mal. Lo más delicado es cuando el baño se ensucia y no tenemos agua para limpiarlo. Es horrible”, expresó.
Ante la falta del servicio por tuberías, los cumaneses han recurrido a distintas alternativas para cubrir sus necesidades.
Camiones cisterna, pozos, tomas improvisadas y el almacenamiento prolongado del agua forman parte de una rutina que antes parecía impensable.
Para muchas familias, además del esfuerzo físico, la crisis también ha significado un mayor gasto económico.
Zoila Castillo, explicó que ha tenido que comprar agua, tanto para el consumo como para las actividades básicas del hogar.
“Mi hija, con los ahorros de su trabajo, compró un tanque. Hemos tenido que comprar agua potable para tomar, cocinar e incluso para bañarnos”, afirmó.
La ciudadana agregó que, en Miramar, comunidad en donde habita, varias personas han presentado problemas gastrointestinales que atribuyen al consumo de agua obtenida en fuentes no seguras.
Entre los sectores que han enfrentado mayores dificultades durante la contingencia destacan La Llanada, Brasil, Los Chaimas, El Dique, Miramar, Mundo Nuevo y Las Palomas, donde numerosas familias continúan dependiendo de mecanismos alternativos para abastecerse.
Mientras avanzan los trabajos de recuperación del sistema Turimiquire, miles de habitantes mantienen la esperanza de que el servicio por tuberías sea restablecido de forma definitiva.
Entretanto, la crisis hídrica continúa siendo uno de los mayores desafíos que enfrentan los cumaneses, quienes esperan volver a abrir un grifo y encontrar agua sin que ello represente una preocupación diaria.
Cumaná / Lino Castañeda


