
La anarquía impera en el casco urbano de Carúpano, estado Sucre. Buhoneros, carretilleros, motorizados y el transporte público imponen su dinámica por encima de las normativas municipales. Esta situación copa los espacios públicos y obliga a los peatones a transitar por la calzada, donde deben esquivar obstáculos y vehículos para circular por las vías principales.
Luis Rodríguez, residente de Guayacán de las Flores, afirmó que lo habitual es evitar las aceras. Según explicó, el tránsito peatonal implica sortear cajones, aglomeraciones de compradores y la contaminación sónica que genera la actividad informal.
Caminar por la calle tampoco es una opción segura. Merluis Reyes, una transeúnte, sufrió un accidente en las adyacencias de la plaza Bermúdez cuando un motorizado enganchó la correa de su cartera. El conductor la arrastró hasta que varios testigos intervinieron y detuvieron la motocicleta por la fuerza para auxiliarla.
Al respecto, Marco Plaza, vecino de la zona costera, señaló que el problema involucra a múltiples actores: carretilleros que tomaron el centro, mototaxistas con paradas excesivas y conductores particulares que estacionan en sitios prohibidos. "Parece que no hay ley", sentenció.

La directora de Planeamiento Urbano de la Alcaldía de Bermúdez, Omaira Requena, aseguró que existen leyes y ordenanzas, pero admitió que falta firmeza en la toma de decisiones. La funcionaria reconoció los esfuerzos por regular la buhonería mediante la limitación del tamaño de los puestos; sin embargo, denunció que los comerciantes actúan en grupos y burlan las medidas al incorporar a familiares en los espacios recuperados.
Requena calificó la actividad como ilegal y lamentó que la ocupación de los pasos peatonales fuerce al ciudadano a caminar entre los carros, especialmente en las calles Independencia y Juncal.
Datos del sector informal:
Sucre / Yumelys Díaz


