
Los retos que afronta el sistema educativo venezolano en tiempos de Revolución Científico-Tecnológica, fueron debatidos por los expertos Jesús Castillo y Nelson Morán, en el foro “La educación en el siglo XXI”, organizado por el Colegio de Profesores (CVP) en Carúpano, estado Sucre.
Castillo, quien es abogado, periodista y profesor de la Universidad de Oriente (UDO), señaló que la intención es debatir sobre las tendencias en el ámbito universitario, pero también sobre el desarrollo de nuevas realidades en el modelo educativo. Además, recalcó, se busca fortalecer el andamiaje epistémico.
Recalcó que la educación requiere una constante reinvención, como construcción del hombre y parte integral de la vida. “La educación no es lineal, sino que depende de la concurrencia de actores sociales. Es fundamental para el desarrollo epistémico, el cambio social y la formación ciudadana”, señaló.
Agregó que la promoción de actividades educativas por parte de actores gremiales y sociales es positiva y contribuye al fortalecimiento de la capacidad del gremio. “Ayuda a que las escuelas se conviertan en un vínculo efectivo entre actores sociales, el proceso educativo y la comunidad”.
Nelson Morán coincidió con que la educación debe adaptarse a un mundo cambiante y dinámico, donde la única constante es el cambio. “El conocimiento será transitorio y no existirá un conocimiento eterno”.

De allí, dijo, el rol del profesor debe cambiar para ser un orientador y estimulador de acciones y los alumnos deben convertirse en entes de constante experimento, inventando de forma crítica y progresiva. Resaltó que la tecnología y la comunicación son fundamentales, navegando para buscar una aproximación a la verdad.
Señaló que la tecnología y la cultura deben convivir, siendo la tecnología un estimulador del avance cultural si se usa bien.
Reconoció que la relación entre el progreso humano, la tecnología y la destrucción de la naturaleza es un tema recurrente.
Indicó que en Venezuela preocupa la brecha tecnológica en comparación con otras naciones y concluyó que “la inteligencia artificial debe ser utilizada de forma crítica y supervisada, con el libro como sensor ético para verificar la información. El rol del educador es orientar al alumno a investigar”.
Sucre/ Yumelys Díaz


