
Los habitantes del sector Brisas del Mar, en Barcelona, enfrentan diariamente los efectos de los constantes cortes de luz, el acceso irregular al agua, la acumulación de basura y el desborde de aguas servidas, situaciones que han generado malestar en la comunidad.
Pedro Pérez, jefe de calle de la comuna Indio Cumanagoto, asegura que el problema más grave es la electricidad. “Nosotros tenemos un problema con un transformador desde hace tres años. Reportamos a Corpoelec y nada. El sábado vinieron a revisarlo, pero ya el otro presenta fallas. Ahora son dos transformadores embromados. Ahorita hay unas casas que no tienen luz”, menciona.
El dirigente explica que han sobrellevado la situación porque conectaron los cables del equipo dañado a otro para poder recargarlo. “Pero no puede caer una lluviecita porque ya se va la luz”. Pérez aclara que esa conexión la realizó Corpoelec.
Asimismo, señala que ha sido difícil alcanzar un acuerdo con los vecinos en torno a esta situación e indica que existen obstáculos para reparar el alumbrado en uno de los postes, debido a un cajetín instalado por uno de los residentes de la comuna. “Uno quiere colaborar para arreglar esa lámpara y no puede, porque vienen los vecinos enojados a decir que se les cortó el cable y nadie se ha montado ahí”, agrega.
José Luis Perfecto, vecino de la comunidad, relata las dificultades con los servicios básicos y asegura que los cortes eléctricos son casi diarios. “Nos sentamos en la puerta a matar plagas porque la luz se va de cuatro a cinco horas”, dice. Sobre el agua, describe una situación continua: “Ahorita no hay agua. Podemos pasar hasta dos días sin ella. Aquí tengo pipotes y debemos comprar botellones filtrados”.
Perfecto pide a las autoridades que atiendan esta situación. “Aquí hay adultos mayores y niños. Dense un poquito más de cuenta de esto. Somos seres humanos”, expresa.

Otra situación que persiste en la zona es el desborde de aguas negras causado por una alcantarilla en mal estado desde hace dos años. Según los residentes, las autoridades han sido informadas repetidamente, pero las soluciones aplicadas hasta ahora son solo temporales.
“La gente de la alcaldía ya sabe de esto. Lo que hacen es venir a limpiarla, pero la estructura vuelve a ceder. Ahí hay que romper y arreglar ese tubo, porque el olor es muy fuerte. En esas casas alquilan y la gente se va de ahí”, denuncia el jefe de calle.
La acumulación de basura en las vías de la comuna es notable. Los contenedores instalados no son de fácil acceso para la mayoría de los vecinos, lo que agrava el problema.
“Hay gente que viene en carro y tira la basura; otros solo pasan y la dejan. Hemos pedido un contenedor más cercano, porque el que hay está por la iglesia y queda muy lejos. No todos van hasta allá”, señala Pérez. De igual forma, menciona que una alternativa viable sería instalar un depósito en un terreno vacío aledaño.
Esta acumulación de residuos también afecta un canal de drenaje que atraviesa la comunidad, el cual se encuentra sucio y obstruido. Entre ramas, lodo, escombros, juguetes y bolsas, se encuentra lo que antes era un arroyo.
“Cuando vino la máquina no limpió como debía ser. Este canal pasa por la avenida. Tiene una buena construcción porque no se ha desbordado, pero no está en óptimas condiciones. Todas esas aguas putrefactas llegan a la playa Maurica”, advierte.
Además, el dirigente solicita que se establezcan más normas y mecanismos para regular el comportamiento de los habitantes en materia de aseo, con el fin de evitar acciones que perjudiquen a la comunidad.
Barcelona / Ismelvia Dugarte


