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Vacunación y prevención: las claves frente al brote de fiebre amarilla en el país

abril 2, 2026
La fiebre amarilla puede confundirse en su fase inicial con dengue: fiebre alta súbita, dolor muscular y náuseas son algunas señales de alerta / Foto: TalCual

La vacunación y las medidas de prevención se mantienen como las principales herramientas para contener la fiebre amarilla en el país, en medio de un contexto que autoridades califican como «alerta epidemiológica», pero sin generar alarma en la población.

La ministra de Salud, Nuramy Gutiérrez, confirmó recientemente que durante 2025 se registraron fallecimientos asociados a la enfermedad, aunque evitó precisar cifras. «Si esos datos nosotros los damos de esa manera, generamos pánico y alerta y no tiene ningún sentido», afirmó durante una entrevista televisiva.

Indicó que en lo que va de año se han contabilizado «solamente siete casos» positivos, insistiendo en que el enfoque debe centrarse en la prevención más que en la difusión de cifras.

En ese sentido, las autoridades se han propuesto alcanzar una cobertura de vacunación de 95% de la población. Según datos oficiales, cerca de 49.000 personas han sido inmunizadas recientemente, que dicen se suman a los tres millones vacunados en años anteriores. Además, se evalúa la instalación de puntos de vacunación en aeropuertos internacionales ante un eventual incremento del turismo.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para 2024 alrededor de 72% de la población venezolana se encontraba vacunada.

Sin embargo, desde el ámbito médico se advierte que la situación no puede interpretarse como eventos aislados. La infectóloga Patricia Valenzuela explica que, por la dinámica de transmisión del virus, «no podemos hablar de casos aislados. Es un brote por la epidemiología, por la distribución y por los ciclos de transmisión».

La especialista detalla que la fiebre amarilla es un arbovirus que se transmite a través de mosquitos (en la actualidad por los géneros Haemagogus y Sabethes) en ciclos selváticos, donde el virus circula entre primates no humanos, específicamente entre los monos araguatos, antes de afectar a las personas. «El ser humano se infecta cuando se atraviesa en ese ciclo selvático y lo pica uno de estos vectores».

Actualmente, los casos en el país se concentran en zonas selváticas y periselváticas, especialmente en estados como Barinas, Portuguesa, Lara y Aragua, regiones que han sido priorizadas por las autoridades sanitarias.

Síntomas y vacunación

Uno de los principales desafíos es que la enfermedad puede confundirse con otras afecciones comunes como el dengue. En su fase inicial, la fiebre amarilla presenta síntomas como fiebre alta súbita, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, fuerte dolor de espalda que puede bajar a la zona lumbar, y náuseas.

«En esa fase aguda es muy parecido a dengue», advierte Valenzuela, quien subraya la importancia de acudir al médico y considerar el contexto epidemiológico, especialmente si la persona ha estado en zonas de riesgo. También resalta que «en la fase inicial no hay coloración amarilla de piel y mucosas».

Los especialistas coinciden en que la vacunación es la medida más eficaz: Una sola dosis de la vacuna contra la fiebre amarilla ofrece protección de por vida, con un alto nivel de seguridad y pocos efectos adversos.

El Ministerio de Salud afirma que «la única campaña de vacunación en el país contra la fiebre amarilla es para las 22 parroquias de los cuatro estados priorizados (Aragua, Barinas, Lara y Portuguesa)» y enfatizan que «no hay puntos extraordinarios de vacunación en Caracas y menos en estaciones del metro».

La inmunización está recomendada para personas entre 1 y 59 años. Quienes no se deben vacunar son los individuos con afecciones crónicas como diagnóstico reciente de VIH y estén empezando tratamiento antirretoviral, pacientes oncológicos y las embarazadas.

La recomendación para adultos mayores es evitar la exposición a zonas de riesgo.

Transmisión sostenida en Sudamérica

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una nueva alerta epidemiológica en la que advierte sobre la transmisión sostenida de fiebre amarilla en partes de Sudamérica. En las primeras siete semanas de 2026 confirmaron 34 casos humanos y 15 fallecimientos en Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela.

De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud, el año pasado se notificaron 346 casos confirmados de fiebre amarilla con 143 fallecimientos en siete países de la región: Bolivia (8 casos, 2 defunciones), Brasil (120 casos, 48 defunciones), Colombia (125 casos, 46 defunciones), Ecuador (11 casos, 8 defunciones), Perú (49 casos, 19 defunciones) y Venezuela (32 casos, 19 defunciones).

Ante esta situación, la OPS refuerza el llamado a los Estados a fortalecer la vigilancia epidemiológica, intensificar las campañas de vacunación en poblaciones en riesgo y tomar las medidas necesarias para que los viajeros que se dirigen a áreas donde se recomienda la vacuna estén adecuadamente informados y protegidos.

Prevención más allá de la vacuna

Además de la vacunación, el control del vector (mosquito) es clave, insiste la infectóloga Patricia Valenzuela, quien recomienda el uso de repelente, ropa de manga larga y colores claros, así como el uso de mosquiteros, para reducir el riesgo de picaduras.

También hace énfasis en medidas comunitarias como tapar el agua al almacenarla y moverla constantemente, la eliminación de criaderos de mosquitos y la correcta disposición de desechos.

En paralelo, el gobierno ha anunciado que exigirá la vacuna a quienes viajen a zonas con mayor incidencia, especialmente durante temporadas de alta movilidad como Semana Santa.

Caracas / TalCual

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