
Con un respaldo del 99% del personal académico, la Universidad de Oriente en el Núcleo Nueva Esparta (Udone) acató, este miércoles, el paro nacional de docentes universitarios. Así lo informó José David Gil, presidente de la Asociación de Profesores de esa casa de estudios (Aspudone).
La medida gremial dejó sin actividades a casi la totalidad de las aulas y dependencias.
El dirigente profesoral explicó que la protesta obedece a la exigencia de salarios dignos, ya que un docente universitario actualmente percibe ingresos pírricos que rondan los 0,25 dólares mensuales.
"No es solo por el sueldo, sino también por el presupuesto universitario, el pago de prestaciones sociales y el irrespeto del instructivo Onapre. Este Gobierno nos ha cerrado las puertas. Ministro tras ministro se han portado muy mal con las universidades. Hoy recorrí todas las instalaciones y el paro se acató", detalló Gil.
Aunque el gobierno nacional ha mencionado posibles ajustes en las bonificaciones para el próximo mes de mayo, los profesores denuncian que esos incrementos no tienen incidencia en las prestaciones sociales.
Esta situación afecta gravemente a quienes han dedicado décadas a la docencia y ven cómo sus derechos adquiridos se devalúan sin respuesta de las autoridades ministeriales.
Respaldo
El representante de Aspudone destacó el respaldo absoluto de los movimientos estudiantiles, quienes emitieron un comunicado conjunto para acompañar la jornada.
La paralización se extendió de forma unánime a los cinco núcleos de la Universidad de Oriente, "demostrando la cohesión de obreros, empleados y académicos en defensa del sentido de pertenencia y la supervivencia de la institución".
Frente al déficit de personal provocado por la migración forzada de profesores, los académicos que permanecen en la Udone reafirmaron su compromiso con la formación de los futuros profesionales.
Los gremios evaluarán las próximas acciones a tomar, según las respuestas del Ejecutivo nacional, manteniendo el llamado a la inversión en investigación y extensión para no comprometer la calidad educativa.
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


