
La Plaza Bolívar de Porlamar, municipio Mariño de Nueva Esparta, fue el escenario donde los sectores laborales de la región insular alzaron su voz este jueves, atendiendo al llamado de Fetraesparta y la CTV. Los trabajadores manifestaron su hartazgo ante la crisis actual, exigiendo la eliminación inmediata del instructivo de la Onapre y el memorándum 2792, normativas que denuncian como responsables de pulverizar su poder adquisitivo.
El presidente de Fetraesparta, Luis Castro, fue enfático al señalar que el gremio no acepta más la bonificación del salario. La aspiración de los trabajadores es establecer un sueldo mínimo de entre 350 y 400 dólares mensuales. Esta cifra debe tener incidencia real en las prestaciones sociales, vacaciones y aguinaldos, restituyendo así los beneficios conquistados históricamente en las contrataciones colectivas.
"No estamos viviendo, estamos sobreviviendo con un salario de hambre", afirmó Castro durante la concentración. El líder gremial rechazó las propuestas de bonos sin incidencia salarial, argumentando que el Estado posee recursos provenientes del petróleo y el oro para dignificar a la masa laboral, tanto activa como jubilada, que hoy padece los efectos de la inflación.
La principal preocupación expresada por los manifestantes es la compra de alimentos para los trabajadores de todos los sectores, quienes afirman que el sueldo se va "íntegro" en este renglón, dificultando la adquisición de medicinas y el pago de transporte.
Santa Rodríguez, docente activa, explicó su situación: "Mi aspiración es ganar al menos 400 dólares mensuales como salario mínimo. La compra de alimentos absorbe todo el sueldo. Pedimos ese aumento porque tenemos cuatro años con el mismo sueldo de 160 bolívares".
Ingrid Rojas, enfermera del Hospital Virgen del Valle, denunció: "Pido un salario digno, no podemos seguir con un bono de guerra que no sirve para nuestras prestaciones sociales. Queremos saber que tendremos una buena jubilación y no una de hambre. Mi salario actual es de 132 bolívares quincenales, pero a la semana se gastan 100 dólares en comida".
Los manifestantes exigieron un sistema de salud funcional para los pensionados y la liberación de los presos políticos. Para los trabajadores, cualquier intento de modificar la Ley Orgánica del Trabajo en los términos actuales es visto como una estrategia para debilitar a los sindicatos.
Víctor Velásquez, estudiante de la Udone, expresó: "Nos unimos a la lucha de los trabajadores, para que al venezolano le alcance para vivir con progreso y desarrollo. Sabemos que las necesidades se están exigiendo y que hay circunstancias que no han permitido elevar ese sueldo, pero es hora de reivindicar al trabajador. Como estudiante me siento triste al saber que cuando me gradúe tendré un sueldo paupérrimo".
Marbela Rebolledo, jubilada docente, manifestó su indignación: "Sueldos de casi un dólar para vivir un mes es una ofensa para los trabajadores que nos dedicamos con mucho amor. No pensamos que estos años dorados serían de pedir limosna a un gobierno".
Otra exigencia recurrente fue que el salario integral no se perciba a través de bonos que posteriormente no sumen para las prestaciones sociales y no permitan a los jubilados tener una vida digna.
Advertencia de continuidad en la lucha
La dirigencia sindical advirtió que se mantendrán en pie de lucha y que no esperarán hasta el 1 de mayo para obtener respuestas concretas. La consigna en la Plaza Bolívar fue clara: justicia laboral, salarios que cubran la canasta básica y el cese de políticas que “precarizan” la vida de quienes construyen el país.
Además de las reivindicaciones económicas, los trabajadores exigieron un sistema de salud funcional para los pensionados, mientras que los jóvenes estudiantes pidieron que "el salario les alcance a los venezolanos para vivir con dignidad, prosperidad, progreso y desarrollo; y no para sobrevivir como ocurre ahora".
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


