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¿Realidad o imaginación?: El eco sensorial de los terremotos en Venezuela

julio 16, 2026
A pesar de que esta inestabilidad suele resolverse por sí sola, en el caso de que los síntomas no mejoren es necesario buscar atención médica / Foto: EFE

Tras el doble evento sísmico que sacudió la zona central de Venezuela el pasado 24 de junio, una parte de la población ha reportado la persistencia de una inquietante sensación de balanceo, incluso en momentos en los que reina la quietud.

Esta percepción, caracterizada por oscilaciones tanto horizontales como verticales, que se asemejan al movimiento original de la tierra, no forma parte de la imaginación. Realmente se trataría de una respuesta biológica y psicológica documentada ante sismos de gran magnitud. 

La denominación técnica de este fenómeno es “síndrome de mareo post-terremoto” y abordar su existencia es fundamental para mitigar la incertidumbre colectiva.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi todas las personas expuestas a emergencias experimentan algún grado de angustia psicológica que, por lo general, es transitoria y mejora con el tiempo. Sin embargo, las estadísticas advierten que aproximadamente un 22% de las personas en entornos de crisis pueden desarrollar trastornos como depresión o ansiedad.

Este malestar se origina en lo que el psicólogo Keiver Rodríguez, del Instituto Venezolano para el Desarrollo Integral del Niño (Invedin), define como el derrumbe de los esquemas mentales de seguridad.

El cerebro humano opera bajo la premisa de que el mundo es un lugar estable y predecible. Cuando un sismo fractura esa percepción, se instala un estado de alerta constante donde el futuro se percibe como una amenaza.

Amenaza sensorial

Es crucial poder distinguir entre las secuelas del trauma emocional y una disfunción del sistema de equilibrio. Investigaciones lideradas por los expertos Toru Miwa y Yasuyuki Nomura tras sismos en Japón explican que este fenómeno surge de un "desajuste sensorial".

El sistema de equilibrio depende de la integración armónica entre la visión, la propiocepción y el sistema vestibular del oído interno.

“Los efectos relacionados con el terremoto afectan significativamente los síntomas del oído interno, la función autonómica y los factores psicológicos. El desequilibrio inducido por el terremoto puede verse influenciado además por factores estresantes físicos, incluidas las alteraciones sensoriales inducidas por las vibraciones del terremoto, los cambios en las condiciones de vida y el estrés autonómico”, expresó el estudio publicado en la revista científica PloSOne.

Informes sugieren que el riesgo de sufrir el síndrome aumenta significativamente en el sexo femenino, en la edad adulta y en personas con antecedentes de mareo por movimiento. Asimismo, se ha determinado que, en caso de apartamentos o edificaciones, los habitantes de un tercer piso o niveles superiores son los más propensos a desarrollar esta inestabilidad.

Las réplicas psicológicas

La situación física se entrelaza con una distorsión cognitiva que se denomina “temblor fantasma”, producto de la hipervigilancia extrema. Esa sensibilidad excesiva lleva a responder a estímulos que antes eran neutros, como la vibración de un motor, el sonido del viento o algún ruido repentino. 

Además, entra en juego  el consumo desmedido de información en plataformas digitales. Según el portal Sumarium, la exposición indirecta al trauma a través de pantallas puede generar una "re-traumatización", al revivir la experiencia. 

Al respecto, cabe mencionar la sobrecarga derivada de noticias falsas como las que en su momento se difundieron en las redes sociales, tales como la alerta de tsunami en La Guaira o una posible repetición del sismo.

¿Qué viene después?

Tras el estudio de un caso derivado del terremoto de 2023 en Turquía, investigadores de la Universidad Bezmialem Vakif, determinaron que el manejo eficaz del mareo inducido por un terremoto requiere una evaluación interdisciplinaria.

El neurólogo Vladimir Fuenmayor dijo a TalCual que se deben evitar movimientos bruscos, priorizar el descanso y mantenerse hidratado. Asimismo, recomendó practicar ejercicios de respiración lenta y de relajación.

A pesar de que esta inestabilidad suele resolverse por sí sola, en el caso de que los síntomas no mejoren o se incrementen en el tiempo, es necesario buscar atención médica, para considerar tratamiento farmacológico y gestionar el cuadro de forma adecuada.

En territorio nacional también se ponen a disposición, para asistencia en salud mental, organizaciones como la Federación de Psicólogos de Venezuela, Médicos por Venezuela, Invedin y la Escuela de Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Caracas / Redacción web

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