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El Tiempo Informando al Pueblo Oriental

Incertidumbre y cautela marcan el pulso de los neoespartanos tras sucesos nacionales

enero 8, 2026
Los neoespartanos sienten una mezcla de ansiedad y cautela luego de los eventos del 3 de enero / Foto: Mario Guillén

La tranquilidad característica de la isla de Margarita se ha visto empañada por un ambiente de tensa calma tras los eventos ocurridos en la capital del país, el pasado sábado 3 de enero.

Aunque las actividades cotidianas han intentado retomar su cauce, los habitantes de Nueva Esparta manifiestan una mezcla de ansiedad y prudencia, manteniendo un monitoreo constante de la situación política nacional que ha alterado la percepción de seguridad en la región insular.

En el ámbito laboral, el temor a represalias políticas ha comenzado a calar en la administración pública. Luis Salgado, empleado de carrera en una alcaldía bolivariana, relata cómo el clima institucional se ha vuelto hostil para quienes no manifiestan una postura política definida. Según su testimonio, el miedo a ser señalado o enfrentar consecuencias laborales ha generado un silencio donde el personal prefiere pasar desapercibido para evitar conflictos internos.

Preocupación económica

La economía familiar es otro frente de preocupación crítica debido al incremento desmedido de los precios tras los bombardeos y la extracción del mandatario nacional. María Marcano, contadora pública, denunció que el costo de alimentos básicos como la carne ha alcanzado niveles prohibitivos, llegando a los $20 por kilo en zonas como Robledal.

"Yo decía el 3 de enero en la madrugada, pero qué compro si me gasté todo en el fin de año. Mi hermana me mandó una remesa de España porque le comenté que no tenía dinero. La verdad, no compré casi nada, porque todo lo han aumentado; es impresionante, la carne la venden en 20$ el kilo en Robledal, fui a Porlamar y la consigues entre 14$ y 17$. Es una locura".

En las calles, el miedo se traduce en medidas de autoprotección digital y física. Norma Rodríguez, ama de casa, ejemplifica el sentir de muchos al decidir salir sin su teléfono celular por temor a revisiones arbitrarias y la recepción de información sensible que pueda comprometer su seguridad. "Yo no digo nada del otro mundo, pero la gente afuera te envía todo tipo de información y sabemos que eso es peligroso para los que estamos aquí en Venezuela".

Esto refleja una desconfianza generalizada hacia el entorno público, donde el flujo de noticias por redes sociales es percibido tanto como una herramienta necesaria como un riesgo potencial.

Educación

El sector educativo también vislumbra un panorama complejo ante el próximo inicio de clases el 12 de enero. Educadores como Alberto Vargas expresan su inquietud por posibles persecuciones por parte de directivos escolares hacia aquellos docentes que no se consideren alineados con la revolución.

Para muchos profesionales de la enseñanza, el compromiso con los jóvenes se ve ahora mediado por el temor de "ponerse en riesgo" en un entorno laboral que presienten altamente politizado.

Finalmente, el sector comercial reporta una dinámica de consumo limitada y calles inusualmente desoladas. Antonio Marval, comerciante local, señala que si bien los establecimientos han abierto sus puertas, los clientes limitan sus salidas a gestiones puntuales y rápidas.

"La gente sale a lo puntual y regresa su casa, porque tiene temor que pase algo, como hace unas noches que hubo un tiroteo en Caracas con unos drones y pensamos que se iba a repetir en otras ciudades. La gente más que sentir temor está cautelosa de lo que pueda pasar ", puntualizó.

Nueva Esparta / Mario Guillén

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