
Entre la desesperación y la incertidumbre se encuentra una familia en El Tigre, municipio Simón Rodríguez del estado Anzoátegui, al no tener noticias de dos parientes, que habitaban en la Residencia Lagunamar de Caraballeda, estado La Guaira. Este fue uno de los edificios desplomados durante los terremotos del pasado 24 de junio.
La última vez que Dilia Marcano Pérez, de 56 años de edad, y su hijo Marcelino Fernández Marcano, de 15 años, se comunicaron con sus familiares fue pocas horas antes de que los movimientos telúricos azotaran a la zona.

Desde entonces, sus allegados han utilizado las redes sociales sin cesar, para tratar de obtener algún dato que revele qué les sucedió.
"Llevamos días tratando de buscar información de ese edificio, pero no hemos encontrado. Solo supimos que fueron los rescatistas de Estados Unidos y no los dejaron trabajar. Luego fueron los rescatistas de El Salvador y tampoco los dejaron", comentó Neraida Pérez, tía de Dilia.
La mujer pidió ayuda para ubicar a sus parientes, al tiempo que cuestionó que en el lugar afectado las labores de rescate fueron emprendidas por un escaso grupo de voluntarios civiles, sin herramientas óptimas y poca maquinaria para remover los escombros de la estructura colapsada.

"Para allá no ha llegado ayuda. Las personas han estado ahí trabajando con las uñas, con lo poco que tienen, con martillos, con palas, con guantes y hasta manos al aire. No han tenido apoyo", resaltó.
Según lo que pudo documentar Neraida a través de las plataformas digitales, en el lugar los cuerpos de salvamento de Estados Unidos utilizaron equipos para detectar que todavía hay personas vivas bajo las ruinas.
"Porque ese edificio tiene sótano, entonces me imagino que en ese sótano hay personas vivas a quienes les dio tiempo de correr y resguardarse", agregó.
Criticó que funcionarios de un cuerpo policial, supuestamente, se acercaron al sitio para buscar a cinco personas específicas entre las víctimas. Tras salvar a este grupo afectado, los uniformados se habrían retirado del espacio.
"No prestaron más apoyo ni nada y los escombros que ellos removieron taparon aún más el piso 1, porque ni siquiera fueron capaces de remover eso hacia un lado", reclamó.

Neraida mencionó que actualmente el acceso a La Guaira es restringido y esto ha impedido que se sumen más voluntarios para las labores de rescate. En este sentido, exigió a las autoridades que permitan el ingreso de los colaboradores, mientras se aferra a una ligera esperanza de que sus seres queridos aparezcan sanos y salvos.
El Tigre / Damary Díaz


