
Habitantes de distintos sectores de El Tigre, municipio Simón Rodríguez del estado Anzoátegui, alertan sobre ramas que se encuentran en el tendido eléctrico de sus zonas y amenazan con provocar serios daños.
Los momentos de angustia vividos con la Onda Tropical N°41 que azotó al territorio el pasado martes, 25 de agosto, con caídas de árboles y postes, despertaron la urgencia ciudadana en comunidades propensas a experimentar situaciones similares.
Entre la calle 12 Norte y la calle Ecuador del sector San Francisco de Asís, las líneas de alta tensión permanecen arropadas por un árbol de ceiba, plantado cerca de la residencia de la adulta mayor Dominga Figueroa de Narváez, quien expresó que el peligro crece cuando se registran fuertes vientos y precipitaciones.
"Pegan las ramas con los cables, porque las ramas se ponen pesadas y caen sobre las líneas, cuando pegan una con otra producen chispazos fuertes", comentó.
Apuntó que desde hace aproximadamente 10 años la especie ha adquirido mayor dimensión sin recibir el mantenimiento adecuado, al punto de que sus ramas se sitúan sobre su vivienda, poniendo en riesgo las láminas del techo.

Miedo que pone a correr
El mismo estado de alarma embarga a la señora Victoria Díaz, residente de la calle 21 Norte del sector El Chaparral, quien denunció que unos árboles de mango sembrados junto a la cerca de su casa también acaparan los conductores eléctricos.
Contó que basta con que la brisa estremezca el follaje para que se generen cortocircuitos. Cada vez que esto ocurre, tanto ella como sus familiares corren a resguardarse en el interior de la vivienda por temor a ser alcanzados por las chispas.
Igualmente, recordó que cuadrillas de la alcaldía visitaron el lugar hace al menos un año para limpiar la maleza y podar los árboles en las calles. "Pero no han venido más. Estamos esperando que vengan otra vez porque las ramas volvieron a crecer", afirmó.


Crece la emergencia
Fabiana Trocet, vecina de la calle 13 del sector Pueblo Nuevo Norte, relató que el reciente temporal provocó el desprendimiento de una lámina del techo de su residencia, pero su preocupación era que las guayas chocaran con un árbol cercano y se cortara el servicio eléctrico.
"Se estremecen y nos dejan sin luz por dos o tres horas. Hacemos reportes, vienen, lo acomodan, pero necesitamos que corten el árbol porque tenemos niños pequeños, adultos mayores y personas con discapacidad", aseveró.
En avenidas y espacios públicos de la ciudad, la vegetación sin control también se ha convertido en enemiga para la estabilidad del servicio eléctrico. Ante este panorama, los tigrenses piden a la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y al gobierno local que atiendan estos reportes para proceder de forma oportuna.

El Tigre / Damary Díaz


