
La crisis del servicio de agua potable en el estado Lara ha alcanzado niveles críticos, afectando la totalidad de las 10 parroquias del municipio Iribarren y extendiéndose con severidad hacia el municipio Palavecino. Representantes de la sociedad civil y expertos técnicos coinciden en un diagnóstico alarmante: la falta de inversión sostenida ha provocado el colapso de un sistema que ya cumplió su vida útil.
El Ingeniero Manuel Colls, representante de «Gente del Agua Carabalí», explicó que el problema es estructural. Los campos de pozos de Carabalí, El Recreo y Agua Viva operan de manera deficitaria.
«Hay menos pozos de los que deberían existir y, en consecuencia, se extrae menos agua de la necesaria. Además, los campos adolecen de bombas impulsoras suficientes para llevar el agua a los tanques o directamente a las comunidades», señaló Colls.
El experto enfatizó la urgencia de implementar un sistema de mantenimiento preventivo y mejorar la calidad del agua, advirtiendo que la situación en Iribarren y Palavecino es «totalmente caótica».
Por su parte, el dirigente Alcides Pérez subrayó que, aunque se reconozcan esfuerzos aislados de la hidrológica y la gobernación, estos resultan insuficientes frente a décadas de abandono. «Este es un problema de dinero, de grandes cantidades en dólares, porque la red de agua ya cumplió su vida útil», afirmó.
A la infraestructura obsoleta se le suma un factor determinante: la crisis eléctrica. El sistema de distribución de agua en Lara depende de la electricidad para el rebombeo. Con los constantes cortes de energía en la entidad, el ciclo de suministro se interrumpe constantemente, dejando a miles de ciudadanos sin una gota de un recurso que es, ante todo, un derecho humano fundamental.
Las organizaciones civiles exigen una inversión macro que trascienda los «pañitos de agua caliente». Mientras las soluciones de fondo no lleguen, el habitante común del estado Lara seguirá padeciendo las consecuencias de una falla estructural que hoy mantiene a dos municipios metropolitanos bajo una emergencia hídrica sin precedentes.
Lara / El Impulso


