
La situación del servicio eléctrico en la región centroccidental y oriental del país, y este caso específico el de Nueva Esparta, generó preocupación constante por las limitaciones en el flujo energético.
Ante ese escenario, el presidente del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), José Gregorio Rodríguez, planteó una estrategia transitoria mientras avanzaban las reparaciones estructurales.
El representante gremial señaló que la recuperación de las plantas termoeléctricas Luisa Cáceres de Arismendi (LCA) y Juan Bautista Arismendi (JBA) resultaba fundamental para garantizar entre 50% y 60% del suministro en la isla.
Sin embargo, advirtió que los convenios internacionales vigentes para restituir equipos dañados requerían plazos prolongados que no respondían a la inmediatez de la crisis.
Ante esto, su propuesta central consistió en "sumar gabarras que generen energía, mientras se hacen las adecuaciones en el al Sistema Eléctrico Nacional".
Esta medida temporal permitiría incorporar entre 1.000 y 1.500 megavatios distribuidos en puntos estratégicos del occidente, centro y oriente del país.
Rodríguez enfatizó, desde El Valle del Espíritu Santo, municipio García, que las fallas afectaban tanto a la calidad de vida de los ciudadanos como a la cadena comercial y de frío.

Recalcó la importancia de abordar la contingencia con soluciones tempranas que actuaran como un soporte operativo mientras se recuperaba por completo el parque termoeléctrico nacional.
Desde el sector comercial insistieron en que la electricidad no debía convertirse en una barrera para el crecimiento económico.
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


