
Cuando han transcurrido 23 días del doble temblor que azotó a La Guaira, Caracas, Aragua, Miranda y en menor medida , otros estados del país, las esperanzas de familiares ha dado pasó únicamente en recuperar los cuerpos sin vida de sus allegados. En algunas zonas también se reclama a las autoridades la presencia de maquinaria pesada y herramientas para cortar cabillas e incluso palas.
Otros visitan a diario Los Silos ubicados en el Puerto Marítimo de La Guaira, cuyas instalaciones fueron habilitadas como morgue principal. Al transcurrir tantos días de la desaparición de cientos de cuerpos no les queda otra alternativa.
Los familiares de Jorge Monasterio ya están resignados y piensan que su cadáver está recopilado en Los Silos.
Monasterios estaba con otras tres personas en un apartamento ubicado en la zona de Caribe (Caraballeda, al este de la entidad costera, una de las más golpeadas por el fenómeno natural). Sus acompañantes fueron rescatados sin vida y a él lo habían dado por desaparecido.
Muchos cuerpos han resultado irreconocibles por su estado de descomposición, o los estragos causados a causa de los desplomes.
Es por ello que el Ejecutivo habilitó cerca del El Cementerio de La Esperanza en Carayaca -cerca del pico de Topo Guarataral y Topo Buena Vista- un nuevo campo santo improvisado.
Los ataúdes son separados unos de otros en fosas delimitadas, sobre las cuales descansan cruces blancas sin nombres a la espera de que en algún momento logren ser identificadas.
De acuerdo al último reporte oficial el número de fallecidos en el país se acerca a los 5 mil, mientras la cifra de rescatados se ubica en 6 mil 462.
De igual forma se han instalado 107 Campamentos Transitorios para atender a los damnificados. Hasta la fecha se desconoce la cifra exacta de desaparecidos.

El clamor en general, en las áreas de Catia La Mar y Caraballeda, es más apoyo de rescatistas y equipos. En algunos casos los vecinos han comenzado a reunir entre 5 mil y 10 mil dólares para pagar maquinaria pesada desde Caracas y poder remover los escombros y recuperar los cuerpos enterrados.
Los allegados de los difuntos hacen fila en la entrada de Los Silos, sentados en sillas y bajo toldos blancos esperando a que se les diera acceso a la instalación.
Según declaraciones a El Tiempo de personal especializado que trabaja en el proceso, un equipo multidisciplinario es el encargado de ayudar en la identificación.


Algunos de los fallecidos se encuentran en tal estado de descomposición que sólo pueden ser identificados por alguna prenda o incluso una marca en el cuerpo o un tatuaje. El verdadero reto es lograr un reconocimiento visual inmediato.
No obstante, el personal del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), y el Consejo Nacional Electoral (CNE), que poseen un registro de los ciudadanos, ayudan a verificar la identidad a través de las huellas dactilares.
Los patólogos forenses elaboran el acta de defunción, y una vez realizado todos los trámites se procede a la entrega del cuerpo.
Adicionalmente, esta morgue también cuenta con un crematorio y vehículos para ayudar a trasladar el cadáver hacia otro estado del país si es necesario.
La presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, negó que se tuviera la intención de abrir fosas comunes. Agregó que se “ordenó abrir un expediente exhaustivo para cada cadáver”, con un protocolo que incluye además de la huella dactilar, registro fotográfico y evaluación de la dentadura en caso de ser necesario. También se incluyen muestras de ADN en los informes
Caracas / Rodolfo Baptista


