
Carúpano, en el estado Sucre, mostró esta semana una cara de cotidianidad típica del mes de enero, con una mayoría de comercios abiertos, mientras que otros están cerrados por vacaciones colectivas.
Muchos ciudadanos siguen sin asimilar lo que ocurrió el sábado en la madrugada en el país y expresan su rechazo a lo ocurrido, mientras que unos pocos se atreven a mostrar su acuerdo con la entrada del ejército norteamericano.
Álvaro Milá, vecino de San Martín, está en el grupo que rechaza frontalmente lo sucedido. Como muchos venezolanos se enteró de lo que estaba ocurriendo por las redes sociales y allegados de la familia que comenzaron a llamar.
“Es algo inesperado para todos nosotros y en verdad no sabíamos que Trump se iba a atrever a pasar la línea roja que no está permitida, al quitarle la inmunidad a un Presidente de la República, sus derechos. Pero cómo hacemos. Seguimos adelante y seguimos el llamado de la Patria”.
A María Eugenia Bravo, del sector Pedro José Salazar, la llamaron los vecinos para que se enterara de lo que estaba sucediendo. “Qué puede sentir uno, si no es miedo. Que le digan a uno que están invadiendo a Venezuela es para tener miedo”.
Manifestó que se siente una patriota, porque el momento impone que no haya chavistas ni opositores, sino venezolanos. “Soy venezolana y mis hijos son venezolanos y eso es lo que debe importar ahora”.
La vecina de calle Calvario Dayana Mendoza dijo que se enteró de lo sucedido en la mañana, porque mandó a comprar agua potable y la distribuidora estaba cerrada. “Para mí es lo mejor que ha podido pasar”, afirmó y agregó que no obtiene ningún beneficio de este gobierno.
Carmen Díaz, habitante de El Tigre, también se enteró a través de las redes sociales y coincidió en que al enterarse de lo sucedido sintió mucho miedo. “Uno no sabe en qué momento vienen para acá y hacen lo mismo”. Dijo que sigue asustada con lo sucedido, porque no fue cualquier cosa.
Pero sin duda el testimonio más contundente fue el de la carupanera de Curacho, Roselis Indriago, quien se encontraba en el sector Montalbán de Caracas cuando iniciaron los ataques y se enteró de primera mano.
Su sentimiento fue de temor ante lo que estaba sucediendo y tan pronto pudo se regresó a Carúpano. “Siento mucha tristeza por lo que está sucediendo, pero estamos bajo la voluntad de Dios y que sea todo para bien”.
Sucre/ Corresponsalía Carúpano


