
La prolongada crisis de servicios públicos que afecta a Cumaná, capital del estado Sucre, ha golpeado con especial dureza a los adultos mayores, quienes en muchos casos deben cargar agua, caminar largas distancias y resolver por sus propios medios necesidades básicas que antes formaban parte de su normal rutina diaria.
En varios sectores de la Primogénita del Continente, como es conocida la ciudad, personas de la tercera edad aseguran que la falta de agua por tuberías, sumada a las averías eléctricas y a la falla de otros servicios, ha deteriorado su calidad de vida.
Para ellos, bañarse, cocinar, limpiar el hogar o incluso trasladar un tobo de agua se ha convertido en una tarea pesada y riesgosa para su salud.
Rutina agotadora
Los vecinos consultados señalaron que los ancianos son los más perjudicados por la emergencia hídrica, no solo por la ausencia del servicio, sino también por la dificultad para hacer colas, esperar cisternas o trasladar recipientes desde otros puntos de abastecimiento.
La vecina Teresa Cananche afirmó que la situación se ha tornado particularmente complicada para quienes ya presentan dolencias propias de la edad.
“Nosotros somos personas de edad, no podemos estar cargando tobos ni botellones como si nada. Hay vecinos que sufren de la presión, otros con dolores en la columna, y aun así tienen que hacerlo porque si no, no resuelven”, comentó.
Ana Teresa Acuña explicó que en su sector hay adultos mayores que viven solos y no cuentan con apoyo para enfrentar la contingencia.
“Aquí hay abuelos que viven solos y no tienen quién les cargue agua. Deben esperar una cisterna o pedir ayuda para poder bañarse, cocinar o limpiar. Eso es muy duro para ellos”, dijo.
El tambien morador José Luis Marcano señaló que la crisis ha dejado secuelas físicas y emocionales en las personas de mayor edad.
“Un adulto mayor no debería estar pasando por esto. Hay gente que ya no aguanta caminar largas distancias para buscar agua ni cargar peso. Esto les está afectando la salud y el ánimo”, manifestó.
Una crisis que agrava otras carencias
A la falta de agua se suma la precariedad económica que atraviesan muchas personas de la tercera edad en La Primogénita.
Los miembros de este grupo de la población que dependen de una pensión o de la ayuda de familiares aseguran que no siempre pueden comprar agua, alimentos o medicamentos, lo que les hace todavía más difícil sobrellevar la emergencia.
En comunidades donde el recurso llega de forma irregular o únicamente por cisternas, los vecinos quedan en desventaja frente al resto de la población, ya que no tienen la misma fuerza física ni las condiciones para soportar largas esperas o cargar envases pesados.
Mientras tanto, la crisis de los servicios continúa marcando el día a día de miles de familias en Cumaná, pero con un impacto aún más severo entre quienes deberían tener garantizado mayor resguardo: los adultos mayores.
Cumaná / Lino Castañeda


