
Pasar más de 10 horas sin servicio eléctrico ha obligado a las comunidades de distintos estados a salir a las calles a protestar con cierre de vías, quema de cauchos, y con fuertes cacerolazos.
De acuerdo al más reciente informe del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (Ovcs) publicado este miércoles 21, la ola de reclamos por esta causa sumó un total de 531 protestas en todo el país, 138% más que la registrada el mes de agosto, cuando se contabilizaron 223 acciones de este tipo.
Durante 2025 la cifra global por interrupciones del servicio de luz fue de 160, lo que significa que solo en septiembre las manifestaciones y concentraciones superaron 231% las de todo el año anterior.
El Ovcs también detalló otras motivaciones dentro de las comunidades: Se registraron 1 mil 101 protestas: 911 fueron por derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (Desca) y 190 por los Derechos Civiles y Políticos (DCP).
El texto detalla que Lara y Anzoátegui fueron las dos entidades con más acciones de calle de diverso tipo con 96 y 91 respectivamente, seguido de Carabobo y Portuguesa (88 cada uno) y Zulia con 91.
“Se registraron 376 protestas nocturnas, protagonizadas principalmente por comunidades afectadas por cortes eléctricos.
A Anzoategui y Zulia (uno de los más castigados a lo largo de los años), también se sumaron Táchira y Bolívar y Carabobo, tras vivir largas jornadas a oscuras.
La noche del 30 de septiembre, estas protestas se registraron de forma simultánea en cinco entidades: Aragua, Carabobo, Lara, Portuguesa y Guárico.
Varias comunidades carabobeñas protestaron en la Autopista Regional del Centro, a la altura de Guacara y San Joaquín donde quemaron cauchos y vallas institucionales. Hubo además varios focos simultáneos en Los Guayos, San Diego, Naguanagua y Puerto Cabello.
Días atrás, diversas zonas del estado permanecieron sin luz desde las 9:00 am hasta las 4:00 pm. Apenas tres horas después de restablecido el servicio, sufrieron nuevos cortes que comenzaron a las 7:30 pm y se extendieron hasta la madrugada.
Vecinos de la entidad denunciaron en las redes sociales que, cuando la energía regresaba, el servicio llegaba en una sola fase, lo que hacía imposible encender un ventilador y mucho menos un aire acondicionado.
Ante esta situación, el gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, planteó un plan piloto de racionamiento eléctrico fraccionado para mitigar el impacto de las fallas.
Este esquema consiste en dividir el corte diario de seis horas en dos bloques de tres horas (uno diurno y otro nocturno), eliminando así las interrupciones continuas y prolongadas.
Los habitantes de Carabobo, en su mayoría, rechazaron las medidas de Lacava.
En municipios como Guacara, San Diego y Los Guayos se registraron intensas protestas debido a que los cortes de luz no cumplen con el cronograma prometido; los vecinos denunciaron que terminan sufriendo múltiples apagones que superaron ampliamente las ocho horas.
Esta crisis energética se ha ido agravando con el paso de las semanas, impidiendo no sólo la conservación de los alimentos, los cuales aumentan de precio a diario, el bombeo de agua potable el comercio, las comunicaciones y afectan, además el funcionamiento de los centros de salud locales.
También pone en jaque las perspectivas de reactivación económica.
Según un reciente informe de Conindustria, la capacidad utilizada promedio en las fábricas del país pasó de 48% a 52% entre el primer y el segundo trimestre del año, lo que significa una mayor demanda de generación eléctrica. Lo mismo ocurre con el aumento de la extracción de petróleo y los nuevos proyectos de asociaciones con empresas transnacionales.
Mientras tanto, en el estado Aragua, habitantes de varios sectores de Maracay, Turmero y San Mateo bloquearon las vías principales con cacerolazos y quema de cauchos.
Fue precisamente en San Mateo, durante una tranca nocturna en la Autopista Regional del Centro el pasado 30 de septiembre, donde un efectivo de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) intentó calmar a los manifestantes asegurando que la situación escapaba de sus manos y que el problema se debía al "calentamiento global".

La respuesta inmediata de los ciudadanos fue el abucheo y la burla hacia el uniformado, rechazando el argumento y recordando que la verdadera causa es la falta de inversión y el abandono estructural del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) durante muchos años.
Hacia el sur, el estado Bolívar permanece semiparalizado entre la oscuridad y las altas temperaturas. Unas 11 comunidades de Ciudad Guayana y Upata encadenaron varios días de protestas consecutivas.
El descontento también se extendió por los estados llaneros: en Cojedes se registraron cierres en la autopista José Antonio Páez (la autopista de los Llanos, que conecta con Portuguesa y Barinas); en Guárico continuaron las movilizaciones consecutivas en Calabozo, Valle de la Pascua y Camaguán; mientras que en Portuguesa los focos principales se concentraron en los municipios Páez, Guanare y Santa Rosalía.
En el occidente, las regiones de Zulia y Lara revivieron sus peores días con disturbios provocados por cortes de hasta 12 horas en la Costa Oriental y el Sur del Lago.
En la parroquia Chiquinquirá del municipio La Cañada de Urdaneta (Zulia), los habitantes denunciaron racionamientos diarios extremos que se vuelven insoportables.
La indignación aumentó cuando los vecinos denunciaron que la GNB recurrió al uso de bombas lacrimógenas contra manifestaciones pacíficas en las que había niños presentes. "¡Hay niños, hay niños, no tiren más lacrimógenas! ¡Ustedes también son pueblo!", gritaron los manifestantes a los cuerpos de seguridad.
Aumentó el número de protestas
El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) documentó un repunte histórico de la protesta en el país:
Primer semestre de 2026: Se registraron 3.495 protestas, lo que representa un alarmante incremento del 181% en comparación con el mismo período de 2025 (un promedio de 20 manifestaciones diarias).
Junio y julio de 2026: Ambos meses alcanzaron un pico de 509 protestas cada uno. Las cifras de julio marcaron un aumento del 246% respecto al año anterior.
Por su parte, en el estado Lara, algunas comunidades reportaron hasta 18 horas seguidas sin energía, afectando gravemente el comercio y la salud mental de la población, registrándose las manifestaciones más agudas en El Tocuyo, Carora y los sectores Andrés Eloy y Pueblo Nuevo de Barquisimeto.
Asimismo, en Mérida, Táchira y Barinas se mantienen protestas activas, donde la exigencia común es que Corpoelec publique un cronograma serio y planificado.
Detrás de este colapso hay una realidad técnica ineludible.
Venezuela cuenta con una capacidad de generación eléctrica nominal instalada superior a los 30 mil megavatios (MW); sin embargo, la generación efectiva real fluctúa apenas entre 9.000 MW y 11.000 MW, mientras la demanda se encuentra alrededor de los 15 mil MW
Además, el SEN sufre una enorme vulnerabilidad debido a su extrema dependencia de la energía hidroeléctrica, la cual aporta entre el 75% y el 80% del suministro del país desde las centrales "Simón Bolívar" en Guri, Caruachi y Macagua, en el Bajo Caroní, todas severamente afectadas por la falta prolongada de mantenimiento técnico.
Esta asfixia de los servicios públicos se ha reflejado de forma directa en las calles.
Caracas / Corresponsalía (con información de Marie Rondón)


