
El diputado de la Asamblea Nacional, Omar Veracierto, presentó el semáforo del agua en el estado Nueva Esparta a través de la plataforma Pulso Nueva Esparta.
La iniciativa busca visibilizar la realidad hídrica mediante un reporte de verificación ciudadana que detalla el impacto operativo de la falta de distribución de agua por tuberías en las distintas jurisdicciones insulares. Las zonas clasificadas en alerta máxima presentan escenarios críticos de desabastecimiento prolongado.
Los habitantes del municipio Tubores enfrentan un aislamiento extremo tras acumular 195 días continuos sin recibir el recurso hídrico en sus viviendas, mientras que en Díaz y Marcano la interrupción alcanza los 90 días, seguidos por Gómez con 80 días y las localidades de Arismendi y Antolín del Campo con 70 días de paralización en el suministro.
Explicó el parlamentario que estos sectores, así como otros, bajo seguimiento preventivo muestran retrasos severos en la rotación de ciclos de distribución.
En el municipio Maneiro, la falta de agua superó los 90 días antes de iniciarse un bombeo el pasado 15 de agosto, pero fallas mecánicas por roturas de tuberías impidieron el flujo hacia sectores como Playa El Ángel, San Lorenzo, Apostadero, Casas del Sol, Jóvito Villalba y zonas de Paraíso, donde la escasez supera los 150 días.
En el municipio Mariño, la situación mantiene a comunidades como Macho Muerto acumulando hasta tres meses de espera con llegadas de agua a muy baja presión.
Por su parte, en el municipio García el ciclo de distribución logró activarse el pasado 30 de julio luego de transcurrir 80 días consecutivos con las redes domiciliarias completamente secas.
El instrumento de verificación diseñado por el parlamento señala que en la categoría de estabilidad relativa agrupa únicamente a los municipios Villalba y Península de Macanao. En estas jurisdicciones insulares el ciclo de suministro por tubería registra lapsos de espera que oscilan entre 12 y 15 días entre cada población, representando el único margen de rotación constante dentro del esquema de distribución regional.
El diagnóstico presentado por la plataforma Pulso Nueva Esparta determina que la severidad de la situación responde a fallas en la brecha de presurización de las tuberías.Esta deficiencia operativa genera un impacto directo en el ámbito socioeconómico de las
familias neoespartanas y eleva los riesgos de salud pública ante la imposibilidad de mantener medidas sanitarias básicas.
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


