
El agua, esa sustancia líquida, sin color, olor ni sabor, compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, se ha vuelto el eje central de la vida de los neoespartanos.
Históricamente, el estado Nueva Esparta ha sufrido de sequías y complejidades en el suministro del recurso hídrico; pero la rotura del túnel de trasvase Guayacán, en el sistema Turimiquire, tiene pasando necesidades a los residentes de los 11 municipios insulares.
Por supuesto que no hay casa, condominio, edificio, hotel o recinto comercial que soporte más de 90 días sin agua por tuberías.
Los ciclos previos a la contingencia ya eran de un mes o 40 días, algo para lo cual los ciudadanos ya estaban blindados con tanques, tambores, pipotes, pimpinas y todo lo que sirva para almacenar agua, pero no para una contingencia de esta magnitud.
En la isla de Margarita hay dos caminos sencillos para solventar la falta de agua: Uno es esperar a que el ciclo llegue a la comunidad, y el otro es pagar camiones cisterna. Ante la crisis hídrica actual, quienes se dedican a transportar agua han aprovechado la alta demanda para incrementar el costo del servicio.
Por ejemplo, una cisterna de 10 mil litros cuesta 35 dólares, pero su despacho puede tardar entre tres o cuatro días; sin embargo, si la persona la quiere de inmediato, la ofertan en $45.
Quienes se dedican a este oficio señalan que deben pagar al llenadero y hacer colas de 24 horas para surtir. Un camión de 40 mil litros tiene un costo de $120.
"En mi presupuesto está el camión mensual. Tengo un tanque de 10 mil litros que me dura 20 días sin hacer racionamiento, pero el resto del mes debo pagar una cisterna que antes me costaba $25 y ahora es casi el doble", dijo Romelia Marcano, residente de Los Robles.
Son muchas las personas que no tienen recursos para comprar agua, por lo que deben salir a buscar tomas clandestinas para llenar bidones; también hay quienes pagan solo para llenar tanques cilíndricos en sus apartamentos.
"Lleno dos cilindros que hacen mil litros; eso me costaba unos $8 antes de la rotura del túnel, ahora me cuesta $16. Es complejo, porque eso no te dura ni una semana. Somos una familia de cuatro y tratamos de ahorrar lo más posible. El gasto en agua se lleva una parte importante de nuestro presupuesto familiar", añadió Luis Rodríguez, vecino de la 4 de Mayo.
Al gasto se suma el agua potable que venden, mayormente, en botellones que se recargan. Actualmente, llenan cada botellón en 1 dolar. "Antes de esta crisis me vendían dos botellones por un dólar, pero eso se acabó. No es rentable para los comercios de recarga, ya que ellos también tienen que comprar agua en cisternas. Yo gasto cinco dólares a la semana, metiendo el dólar para pagar el traslado", puntualizó Dolores Rivas, del sector Llano Adentro.
Definitivamente, la crisis hídrica golpea los bolsillos de los neoespartanos cada vez más. Eso no solo afecta su salud física, ya que la falta del recurso genera enfermedades; sino que también activa la ansiedad de los que piensan cómo resolver el problema.
Mientras tanto los insulares esperan que se cumplan las expectativas de la gobernadora Marisel Velásquez, quien estima que en 20 días se arregle el tunel Guamacán y se reactive el flujo de agua por esa vía hacia Nueva Esparta.
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


