
El exdirector estadal de la Hidrológica del Caribe (Hidrocaribe), durante el periodo 1988-1993, José Martínez, ofreció un análisis técnico sobre la crisis hídrica que afecta al estado Nueva Esparta.
Martínez, quien participó directamente en la instalación de las tuberías de los sistemas Clavellinos y Turimiquire, señaló que el origen del desabastecimiento actual radica en la fractura del túnel de trasvase del embalse Turimiquire, una infraestructura vital para el suministro insular.
Ante este escenario, el experto sostiene que las medidas paliativas y la instalación de plantas desalinizadoras no representan una solución real a largo plazo debido a sus elevados costos operativos y la complejidad de su mantenimiento.
Martínez propone una intervención estructural definitiva: la sustitución de una de las líneas submarinas actuales por una conducción de tecnología moderna que garantice un flujo constante y eficiente.
La propuesta del ingeniero consiste en el tendido de una nueva tubería capaz de transportar 1.250 litros de agua por segundo.
Según su evaluación, este proyecto es técnicamente viable en un plazo de seis meses, estimando que con el uso de embarcaciones especializadas, similares a las empleadas por la industria petrolera en el lago de Maracaibo, la obra podría ejecutarse en un lapso aproximado de seis meses.
El exfuncionario también hizo un llamado a la transparencia por parte de los organismos competentes, con respecto al estado del túnel trasvase Guamacán de Turimiquire.
Aseguró que la comunidad neoespartana necesita información precisa sobre las reparaciones, ya que la incertidumbre y la falta de un plan de mantenimiento correctivo visible solo aumentan el malestar social y la precariedad en el servicio.
El especialista insiste en que una nueva línea de aducción submarina es la ruta más lógica y económica para devolver la estabilidad hídrica a la región.
Para Martínez, recuperar la operatividad del sistema Turimiquire bajo estándares de ingeniería actualizados es la única garantía para asegurar el derecho humano al agua en las islas de Margarita y Coche.
Nueva Esparta / Mario Guillén Montero


