
La sociedad venezolana debe organizarse, movilizarse y presionar para que mediante elecciones transparentes se pueda recuperar la democracia, restablecer el Estado de Derecho, las instituciones funcionen formalmente y resolver la crisis económica y social de Venezuela.
Así se expresa Wilfredo Páez Gallardo, politólogo y docente universitario, quien en declaraciones a El Impulso considera necesaria la presencia de María Corina Machado para direccionar la lucha democrática y señala que los hermanos Rodríguez Gómez junto con Diosdado Cabello, quienes sustentan el andamiaje del madurismo, no están interesados en elecciones, no respetan a la población, ni mucho menos la Constitución.
Comienza la entrevista destacando que el período de noventa días de la encargada de la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, venció el 5 del presente mes, pero ella no hizo la solicitud correspondiente por el mismo lapso ante la Asamblea Nacional, como tenía que hacerlo.
Al mismo tiempo el parlamento ya tenía como tarea primordial declarar la falta absoluta del ciudadano Nicolás Maduro, quien desde el 3 de enero se encuentra recluido, junto con su esposa Cilia Flores, en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, Nueva York.
Claramente ha fallado el parlamento porque quien estaba ejerciendo la presidencia está privado de libertad y la presidenta encargada tenía que haber solicitado la prórroga necesaria, para mantenerse en el cargo hasta el 3 de julio del presente año.
Al obviar este procedimiento, tanto ella, en su carácter de responsable de la administración pública, como el parlamento, se han colocado al margen de la Constitución.
Si la presidenta interina no lo hizo ante la Asamblea Nacional ha debido hacerlo ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, que es el órgano máximo en interpretar y hacer ejecutar el texto constitucional.
Al ser pasado por alto dicho requisito legal, el gobierno de los Estados Unidos, que tiene mucha incidencia sobre la gestión de la ciudadana Rodríguez Gómez, de la cual habla bien de sus cualidades como gobernante, debería presionar, a través de la embajada en Caracas, para que cumpla con los procedimientos normales.
Como la situación en general no ha experimentado cambios sustanciales en su modo de vida, la sociedad venezolana se está cansando de que en este período provisorio esté viviendo un caos total: cortes de energía eléctrica sin previo aviso por varias horas en todas las entidades federales, falta de suministro de agua y, en general, los servicios colapsados mientras la galopante inflación devora vorazmente el miserable salario de los trabajadores al tiempo que la supuesta compensación, a través de la bonificación, violenta los acuerdos de las contrataciones colectivas.
La aprobada Ley de amnistía, cuestionada porque no se ajusta a las normas internacionales al ser selectiva y condicionar la libertad de los exencarcelados políticos a presentaciones ante los tribunales, se burla de la justicia al mantener en estos momentos a centenares de personas presas arbitrariamente, al tiempo que se siguen produciendo detenciones injustificadas.
Las actuaciones agresivas de los cuerpos de seguridad con la utilización de gases lacrimógenos y gas pimienta, contra ciudadanos, en su mayoría de la tercera edad, que han manifestado en las cercanías de Miraflores, demuestran que este gobierno conserva su característica antidemocrática y represiva contra gente indefensa por reclamar pacíficamente sus derechos sociales.
Se están cometiendo muchas fallas, arbitrariedades y abusos a pesar de que la propia encargada de la presidencia había anunciado que los errores cometidos anteriormente no se repetirían y quedó sólo en palabras el perdón que solicitó a la población venezolana el presidente de la Asamblea Nacional.
Todo lo expuesto podría rebasar la paciencia de la ciudadanía que, en un momento desesperado, podría salir a la calle a manifestar y tomar las instituciones para que se le oiga, porque los problemas colectivos no han tenido solución y no se ve que exista voluntad de atender el clamor popular.
Además que el Ejecutivo y el Legislativo no han respetado la Constitución que el propio gobierno chavista elaboró, la Sala Constitucional del TSJ utilizó el término “ausencia forzosa” para calificar la detención de Maduro cuando esa figura no existe en el articulado fundamental de la república.
Ha debido declarar la falta temporal o preferiblemente absoluta apoyada en la Constitución en el instante en que la entonces vicepresidenta ejecutiva asume la presidencia en su condición de interina.
Considero, indica Páez Gallardo, que las universidades que se dedican al tema del derecho constitucional, así como academias y el propio gremio de los profesionales del Derecho, han debido alzar la voz como también lo ha debido hacer las diversas instituciones del país, incluyendo la Iglesia Católica y los partidos democráticos, porque tenemos todos la obligación de cumplir y hacer cumplir la Constitución, evitando la comisión de disparates.
El TSJ no puede dictar sentencias que violenten la Constitución y si de verdad tienen que actuar apegado a las normas que rigen los principios de justicia debe cumplir, por cierto, lo que sostenía el propio Chávez: dentro de la Constitución, todo; fuera de ella, nada. De lo contrario estamos en un Estado forajido.
Como no hemos salido de la crisis y tenemos que hacer el mayor esfuerzo por lograrlo, entendiendo que la solución debe lograrse a través de la presión que pueda ejercer la ciudadanía democrática.
A fin de que se limite este período de transitoriedad, aferrados todos a la Constitución, se debe presionar para que se convoque a unas elecciones y, por tanto, esa tarea corresponde a la propia sociedad venezolana, la cual debe organizarse y solicitar a las instancias correspondientes, incluyendo al gobierno estadounidense, porque el interinato tiene su límite.
Ha llegado la hora en que se trabaje por un nuevo Consejo Nacional Electoral con rectores independientes, intachables eficientes y, naturalmente, confiables.
Este planteamiento es oportuno por cuanto en estos días ha salido Diosdado Cabello a decir que las elecciones no resuelven problemas y con parecido criterio el presidente de la Asamblea Nacional, quien en alguna ocasión llegó a decir que quizá no sabía tanto de psiquiatría, pero sí de elecciones, ha manifestado a medios internacionales que no sabe si habrá un proceso electoral.
Por lo visto, los hermanos Rodríguez Gómez y Diosdado Cabello, relevantes figuras que quedan del armazón conocido como “madurismo,” andan buscando montar otro escenario para ver si ellos, responsables de la política chavista, pueden colarse en un evento electoral.
Pero dichos personajes tienen que saber que en medio de la transitoriedad venezolana, bajo la tutela de los Estados Unidos, es difícil que puedan legitimarse.
En este orden de ideas la señora María Corina Machado debe regresar a Venezuela para direccionar la lucha democrática, a fin de que se dé más temprano que tarde las elecciones con las condiciones y normas, que le garantice a los electores un proceso simple, justo y revisable.
Porque tal como están las cosas, la población reclama con urgencia retornar a la democracia para que un gobierno legítimo pueda restablecer el Estado de Derecho a fin de que vengan los inversionistas y se abran las condiciones mínimas para salir de la crisis económica y social existente.
No se puede dejar de pensar que en el exterior hay por lo menos legalmente más de ocho millones de venezolanos, que no pueden ejercer el derecho al voto y deben hacerlo ahora.
La situación económica dentro de nuestro territorio es muy difícil, necesita ser cambiada a tiempo por las consecuencias que implica el alto costo de la vida para las familias más vulnerables, las cuales necesitan atención oportuna.
La canasta alimentaria, según las cifras del Cendas, está por el orden de los 645 dòlares mensuales para una familia de cinco personas y los trabajadores del sector público no pueden adquirirla porque perciben un salario indigno, no así los del sector privado porque las empresas han venido haciendo esfuerzos para pagar un sueldo que satisfaga por lo menos las necesidades bàsicas.
Mientras se siga reprimiendo a los trabajadores, jubilados y pensionados que reclaman una remuneración suficiente para cubrir sus necesidades, es difícil que la situación social de los venezolanos sea a futuro alentadora.
Se debe pensar en el devenir de un niño mal alimentado, desnutrido, porque su cerebro, su intelecto, no se puede desarrollar igual a un ser normal cuando se espera que los niños y jóvenes que se están formando sustituirán a la actual generación.
Ante lo expuesto, el tema prioritario a ser abordado es el de los salarios dignos porque desde hace unos ocho meses para acá, cada vez es más complicado que los venezolanos, en su mayoría, puedan alimentarse bien, ya que por lo general hacen dos o una comida al día en los sectores urbanos mientras que en el sector rural se vive peor por las condiciones calamitosas existentes.
En esta prolongada crisis no sólo la gente es afectada por el hambre sino por las enfermedades, especialmente la diabetes y la hipertensión, mientras el servicio de salud está colapsado, al punto que los familiares de los pacientes tienen que llevar hasta la jeringa y el algodón a los hospitales, donde el personal que labora lo hace más por vocación y solidaridad que por lo que devenga como sueldo.
En resumidas cuentas, dice Páez Gallardo,no obstante que a Maduro se lo llevaron para ser juzgado por delitos graves en los Estados Unidos, la situación en Venezuela sigue siendo muy compleja, drástica y difícil de resolver en este período de transitoriedad porque no se ha experimentado el cambio gubernamental esperado,
En los momentos sólo quedan la expectativa, la esperanza y la posibilidad de que mediante presión de toda la sociedad podamos recuperar la democracia y con ella la renovación de las instituciones, que garanticen el funcionamiento cabal de Venezuela, porque riquezas naturales tiene el país, contando con la población más tolerante, pacífica y democrática del mundo.
Lara / El Impulso


