Terremotos | Entre carpas y grietas: familias de la Misión Vivienda anhelan una nueva casa

agosto 12, 2026

A lo largo de la avenida Bolívar, al oeste de la capital venezolana, todavía se ven carpas y toldos que recuerdan que, aunque han pasado más de 40 días desde el doble terremoto del 24 de junio, para algunas familias que tienen apartamentos en edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), el regreso a casa todavía no es una opción.

Debajo de los toldos permanecen vecinos de estos edificios ubicados en las adyacencias de esta importante arteria caraqueña. Sus apartamentos sufrieron daños durante los movimientos telúricos y, desde entonces, las plazas y espacios abiertos cercanos se convirtieron en sus lugares de resguardo.

La escena contrasta con lo que ocurre a pocos metros. Mientras algunos edificios muestran obreros que trabajan en la reparación de paredes y otros daños visibles, en las ventanas de algunas torres ya se observa nuevamente movimiento: vecinos que decidieron regresar a sus apartamentos pese al temor que todavía persiste entre quienes permanecen afuera.

El doble terremoto del 24 de junio dejó una estela de daños en distintas zonas del país y obligó a numerosas familias a abandonar temporalmente sus viviendas. En Caracas, uno de los sectores afectados fueron los complejos habitacionales de la GMVV ubicados en los alrededores de la avenida Bolívar.

Para Nancy Contreras, una de las afectadas, volver no resulta sencillo. Su apartamento está ubicado en un segundo piso y, aunque los ingenieros les han explicado en varias oportunidades que la estructura del edificio no presenta daños y que las afectaciones corresponden principalmente a la mampostería, las grietas que todavía observa en las paredes le generan temor.

«Yo quiero buscar la manera de que me asignen una casita nueva porque cada vez que entro al apartamento y veo que tiene grietas me da nervios. Muchos vecinos se han regresado, pero es difícil tomar esa decisión», contó al equipo de El Pitazo.

Decenas de familias de la Misión Vivienda permanecen en toldos ubicados en la avenida Bolívar. | Foto: Mairen Dona


Contreras permanece en una de las carpas instaladas en la avenida Bolívar. La alternativa tampoco es cómoda. Durante los primeros 15 días después de los terremotos, las familias permanecieron en pequeñas carpas expuestas a las condiciones del clima. Posteriormente, fueron ubicadas dentro de toldos de mayor tamaño para protegerlas de la lluvia.

Pero para ella, permanecer afuera sigue siendo menos angustiante que pasar la noche dentro de un edificio que ya experimentó daños.

«Yo entro rápido al apartamento, me baño, busco ropa y salgo, pero no me quedo ahí mucho tiempo. Hay otros vecinos que hacen lo mismo», relató.

Entre las reparaciones y el miedo

La permanencia en las carpas también está marcada por una incertidumbre. Algunas familias esperan que culminen las reparaciones y puedan volver a sus hogares, mientras que otras aspiran a recibir una nueva vivienda.

El problema es que no todos cumplen, según explicaron los propios afectados, con los criterios establecidos para optar a una nueva asignación habitacional.

Una de las personas que permanece en las carpas, y que pidió mantener su identidad bajo reserva, explicó que representantes del Ministerio para Hábitat y Vivienda les informaron que el Registro Único de Vivienda, utilizado para censar a las familias afectadas de manera digital y biométrica, está dirigido a quienes perdieron completamente sus viviendas o presentan daños graves identificados con etiqueta roja.

Su apartamento, sin embargo, no está en esa categoría. Los daños que presenta son principalmente de mampostería, por lo que, de acuerdo con la información recibida, no tendría acceso a una nueva vivienda mediante ese mecanismo.

«Sinceramente no quisiera volver a ese apartamento, pero no me quedará otra opción porque dudo mucho que nos asignen viviendas nuevas. Lo que se vivió el día del terremoto fue fuerte y aquí no tenemos garantía de que esos edificios estén en buenas condiciones», afirmó.

Las reparaciones avanzan en edificios de la Misión Vivienda afectados en la avenida Bolívar. | Foto: Mairen Dona

La preocupación de estas familias no se limita a las grietas que pueden observar en las paredes. El recuerdo del movimiento de tierra permanece presente y condiciona la decisión de regresar, incluso cuando las evaluaciones técnicas indican que algunos edificios no presentan daños estructurales.

En las carpas, mientras tanto, transcurren los días. Algunas familias entran a sus apartamentos únicamente para buscar ropa, bañarse o recoger pertenencias. Después regresan al espacio común donde permanecen desde junio.

Una avenida que muestra dos realidades

Caminar por la avenida Bolívar permite observar dos momentos distintos de la emergencia.

En algunos edificios todavía hay trabajadores dedicados a las reparaciones. En otros, las ventanas abiertas y la presencia de vecinos muestran que la vida cotidiana comenzó a reanudarse. Abajo, en cambio, las carpas siguen instaladas.

Para quienes regresaron, las explicaciones de los ingenieros fueron suficientes para recuperar sus viviendas. Para quienes permanecen afuera, el miedo pesa más que los informes técnicos.

Nancy mira su apartamento desde la distancia y reconoce que no sabe cuánto tiempo más podrá permanecer en la carpa. Quiere una vivienda nueva, pero tampoco tiene certeza de que esa posibilidad llegue.

Desde la avenida Bolívar se observan las realidades que viven familias de los edificios de la Misión Vivienda. | Foto: Mairen Dona

Mientras tanto, las familias continúan esperando una respuesta definitiva que les permita decidir si deben regresar a los apartamentos donde vivían antes del 24 de junio o comenzar de nuevo en otro lugar.

Más de 40 días después de los terremotos, para ellos la emergencia todavía no termina. Las grietas en las paredes pueden repararse, pero recuperar la sensación de seguridad que tenían antes del movimiento de tierra es, por ahora, una tarea mucho más difícil.

Caracas / El Pitazo

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